Este blog es de catársis... No lo tome personal, lo tome a mal, sino le gusta simplemente no lo tome !

jueves, 10 de julio de 2014

Anuncio--- Vuelvo recargada..

Esperen ...

martes, 24 de junio de 2014

Cuando nada de lo que haces te deja seguir.

Estoy pegada como un disco rayado a la espera del punto de quiebre, ese click mental en donde por alguna extraña razon uno deja de preguntarse, deja de cuestionarse, deja de añorar y hace lo que uno hace mejor seguir.
Este año hubo dos eventos que lo han marcado y se resumen en "ausencia". La ausencia de dos amigas en particular, una que falleció y aquin no tuve la oportunidad de decirle cuanto lo quiero, que nuestros años separadas, y la poca vida juntas que tuvimos, no significó que la quisiera menos y que el tiempo nos dio una cachetada diciéndonos que nunca hay suficiente y que hay que aprovecharlo al máximo, y tengo arrepentimiento no haberlo a provechado con ella. es una tontería por que la vida no se basa en "hubieramos". Luly donde quiera que estés que estés rodeada de amor que todos los que te queremos.


el segundo evento, es la ausencia de quien yo quiero como una amiga, pero a la luz de los eventos ella a mí no. y aceptar que uno no es monedita de oro no es fácil. saberse no querido no es fácil, es comprensible cuando uno ha tenido una desavenencia pero sigo sin entender y esto me ha dado  más duro lo que quisiera aceptar, se me ha vuelto la piedra en el zapato de muchas cosas, me alejo de gente, trato mal otros, lloro si razón, sigo entusada por esto y se que es bobo, racionalmente es muy bobo. 

Hace unos días le escribí, no espera que respondiera, mejor dicho sabía que no lo iba hacer pero en el fondo deseaba que me responda con alguna cosa que yo pudiera racionalizar. Qué vaina tan pendeja definitivamente !! 

jueves, 12 de junio de 2014

El ejercicio de dejar ir.

Apreciada/o Lector,

El ejercicio de “ dejar ir” es algo que jamás me enseñaron. Es decir las palabras de mi padres decían una cosa peros su acciones otra y en realidad nunca aprendí. (más mi mamá que mi papá). 

Dejar ir es algo que conlleva un esfuerzo real de respirar y hacer el ejercicio de real de tratar de entender  por qué uno es incapaz de respirar profundo y dejar ir. Suena tan pero tan simple y quizás para algunas personas lo sea, para mí no, una parte de mí se queda aferrada a los amigos, a los amantes, a los ex -algo, a la ciudades, a las escuelas, a los lugares y de repente me veo envuelta en un tornado de melancolía, de recuerdos y no recuerdos de lo que era, porque seguramente no era tan bueno como lo recuerdas, sino recuerdos de lo que querías que fuera, ese futuro imaginado que no llego, por que lo duro no es perder lo que se ha vivido si no que las expectativas lo que quieres vivir.

Abrir la mano respirar profundo y dejar ir, hace mucho tiempo que no pasaba por el ejercicio consiente de querer dejar ir algo. 

Para poder dejar ir  hay que aceptar un poco de cosas, parezco libro de auto ayuda.

1er. ejercicio- persona Uno. 

paso Uno "Aceptar" 
- Acepto que te quise. 
- Acepto que te quiero.
- Acepto que no te tuve ni tengo paciencia. 
- Acepto que no fui la mejor de las personas contigo. 
- Acepto que me dio miedo preguntar.
- Acepto que me enranché. 
- Acepto que te evité muchas veces. 
- Acepto que hay días que te extraño. 
- Acepto que hay cosas que quisiera decirte que ya no lo voy hacer.
- Acepto que quisiera que te vayas y no tener que lidiar contigo.
- Acepto que hay días que quiero no fueras tan cercan@ con mis cercanos. 
- Acepto que no entendí 
- Acepto que tuve rabia
- Acepto que en momentos deseé que no te fuera bien y acepto que me siento orgullosa de que no sea así.
- Acepto que ya no te quiero en mi vida hoy, pero que fue hermoso tenerte en mi vida ayer.

Acepto que esto es una tontería que la gente va y viene, que debería ser menos doloroso viajar solo en en tren. Me cuesta, me cuesta marras  desatar los lazos, a mí me toca cortarlos y cómo duele.

No hay en mí un minuto de arrepentimiento en lo que vivimos, el tiempo que tuvimos fue el justo, aun que al parecer yo quería que se extendiera.

Los proyectos, las risas, las bromas, los cumpleaños, los acosos, los ponies al parece fueron los necesarios.
desde ya me disculpo por mi incapacidad de comprender quefue lo que pasó y que ha hecho que esta ruptura sea, para mí "eterna" y un tanto tortuosa.

Te quiero y espero que el mundo te bendiga, pero ya no quiero revolcarme en la miseria que estaba sintiendo por no entender, así que al día de hoy,  varios días (muchos días)  muy tarde, respiro profundo y te dejo ir.





miércoles, 21 de mayo de 2014

De la montaña, De la muerte y ausencia, Del amor


De la montaña: irse es un respiro, es dejar el peso de las pendejadas y los dramas estúpidos que uno tiene en el día a día, es ponerse unos zapatos distintos, teñir el día de tierra, magnesio y algo de sudor. Dejar la cabeza (un poco) en casa y más o menos intentar hasta que los brazos no den más y las piernas te reclamen. Las heridas obtenidas son reales, sangran y sanan.  De la montaña me queda la serenidad, un equilibrio precario, picados de mosquitos, sancudos y pulgas. Me queda también el reconocimiento de ser mínima ante la enorme majestuosidad del paisaje, un poco intrusa, un poco clandestina y algo violenta. Cosa rara esto de encontrar uno de los amores de la vida, no es un chico, no es una amiga, no es un hijo, de momento es la sensación de ser frágil dentro de la fisura de la roca, y con esa fragilidad saberme enteramente viva.

De la muerte y la ausencia, es extraño como uno teje una maraña social, hay momentos en la vida en que uno ya está inmerso en ella, la memoria nos trae a las personas queridas y con la intensión de iluminar una tarde de recuerdos, a veces logramos salir de la cotidianidad y vernos por uno o dos segundos para hablar de lo que fuimos y de lo somos, de lo que el otro recuerda de nosotros, como: una carta escrita, un pastel horneado, pillarse una travesura y demás. Es extraño como no conocemos la maraña de la gente a la que queremos, así cuando saltan la valla y se van. No sabemos cómo compartir el inmenso cariño y la grandísima bendición que fue tenerlos en nuestras vidas, entonces yo opto por escribir en este blog un párrafo sobre la muerte y sobre la ausencia tratando de hacer a mi manera ese ritual de dejar ir, mientras reímos y recordamos.

Del amor, y si les digo que me siento llena de amor, para dar y compartir, sin sentirme triste por no saber dónde ponerlo, a veces mientras camino en las mañana me hago miles de historias de cómo les explico que los quiero, “Have I told you that I love you?” fue una de las frases que usaba de manera recurrente en alguna de mis relaciones pasadas, a lo que el increpado respondía  “ not today” y el que pregunta afirmaba así sin el mayor temor de quedar descubierto “I do, I love you”.  Me da ternura a veces tanta cursilería y la extraño de cuando en vez, desnudarse entre palabras melosas y amanecer abrazada. Si me hace falta el preocuparme por alguien y que alguien se preocupe por mí. Eso no quiere decir que sea infeliz o que esté incompleta como últimamente me lo han hecho entender, solo que veces, como hoy, amanezco con ganas de compartir por partes mi corazón. Del amor es tan complicado hablar, hay tantas formas de querer y de amar, soy afortunada he amado.

sábado, 19 de abril de 2014

Esa cuestion del tiempo.

Uno de pasa la vida pensado que hay tiempo para todo. Para verse, para salir, para conocer, todos dias dejamos algo ppr que se podrá hacer mañana.

Ay momentos que ralealidad te cala y con una cachetada te dice: se acabo el tiempo. 

Pudimos vernos más,  conocernos más,  sabernos más.  El cariño está el tiempo ya no.

Donde sea que el hayas volado, espero que sepas que mi cariño es grande.

Descansa en paz y sé feliz.     

lunes, 14 de abril de 2014

Happines comes in a bunch.

Les voy ser sincera envés de estar escribiendo una entra para el blog debería estar haciendo mi informe. En realidad hoy me siento “terriblemente” (léase enormemente) bendecida.

Desde noviembre me había pasado en un mood de esos en que ni uno se guanta: super triste y dolida. Tenía miedo de cumplir años, llegar a los 37 y darse cuenta, como un baldado de agua fría, que cada vez se están más cerca de los 40 y que hay cosas que quizás no voy hacer y que hay lugares donde no estaré y gente a la que no volveré a ver.

Este mes tuve mi primer gran encuentro con la escalada, claro guiada y aprendiendo, y fue reafirmar que he encontrado otro de los amores de mi vida. Aquí es cuando uno dice porque no lo supe 10 años atrás, pero entonces también me pregunto: Hace 10 años quizás no hubiéramos sido a match. Durante mi salida a Suesca, tuve una epifanía y de manera casi mágica toda esa tristeza y ese miedo de envejecer se fueron al tiesto, espero que por un buen tiempo.

Tenía miedo de tener 37, y eso era muy extraño para mí, nunca he había sentido miedo de envejecer, y de repente me entró la angustia de las cosas que se supone debería haber hecho hasta hoy,  bueno, y no solo las que “debería” sino las que yo hubiera querido hacer hasta hora. Tenía miedo de perderme cosas en la vida, de no ser lo suficientemente capaz de vivir completamente entregada a vivir. De no haber sido mamá, o no ser la mejor de las tías, de haber compartido mi vida en matrimonio o concubinato, de no encontrar un doctorado que quiera hacer, de no ser económicamente estable. También me corroía un poco el miedo a estar sola, vacía. Tenía rabia por lo que, según yo, me habían dejado atrás amigos, amantes, familia. Sentía tristeza por lo que habían partido, por los que no están. Pero son esos hoyos mentales, taras, que uno mismo cava si la menor compasión.

Ese domingo subí al tope del farallón de Suesca y vi a Leo, sentado haciendo de estación, me respiré, sentí hambre y tuve una epifanía: “Uno preocupándose por tanta maricada”, de repente pareció estúpido todos mis insignificantes problemas, que no quiere seguir en mi vida. No fue enteramente honesto conmigo, de que me vale cabrearme, de nada. La vida sigue, yo sigo y más que contar mis pesares debo contar mis bendiciones: son millones.

Soy parte de una familia que ama como soy, mi mamá me ha perdonado más veces de las que podría contar en mis dedos y para mi papá fui la manzanita de sus ojos hasta el día que se fue, seguramente donde este lo seguiré siendo. Tengo dos hermanos maravillosos casados con dos mujeres excelentes, una sobrina divina a la que quisiera comerme a besos. Tengo una familia extendida primos y primas, tíos y tías. Al menos en 5 lugares del mundo tengo alguien que me reciba de paso y con gusto, he encontrado almas gemelas para diferentes cosas, me he enamorado y se han enamorado de mí, he deseado y he sido deseada, nunca he pasado un cumpleaños sola, conozco varios lugares de Colombia y el mundo, estoy sana, tengo trabajo y ganas de hacerlo, trabajo en lo que me gusta aun que haya días que me queje.

Así sigo y sigo contando bendiciones. Doy media vuelta y me veo hace apenas dos semanas, un poco amargada y un poco triste, sintiéndome inferior, fea, incapaz y una idiota (porque uno es así) y parece un sentimiento brumoso, lejos de la realidad. Tengo tantas bendiciones y por cada una de ellas hoy doy gracias y decidí hacerlo público porque las bendiciones y las alegrías se comparten y así se multiplican. Gracias por estar en mi vida y hacer de ella algo maravilloso. 

viernes, 28 de marzo de 2014

En la mítica tierra de Nutrimón. Mi paso por Barranquilla.


De niña Barranquilla representaba navidad, no porque viajáramos mucho, sino que cada vez que mi papá viajaba para allá regresaba cargado de... (como el juego del barco).Debo aclarar que eran los últimos años de la década de los ochentas y los primeros de los noventas, aún Gaviria no había abierto las puertas del libre comercio y los M&Ms no estaban en todos los supermercados del país. Barranquilla era un lugar "mítico" para mí, del que llegaban dos veces al año: garotos, chocolates Zero, milkyway, muñeco y juegos Fisher Price, Lego y cosas de esas que los papás compran a sus hijos cuando están de viaje, una cajita de Dunking Donuts por ejemplo.
El recorrido que logré hacer por la arenosa no fue en largo, ni puedo asegurar que la conozco, pisé sus calles por unas horas: dos tardes en dos días diferentes, la pisé, de paso, y no sabía que tomábamos el taxi que me llevaría sin proponérselo al "saudade". Nuestra intención era almorzaren un sitio rico y tradicional y el hombre nos llevo “Las Flores” a comer pescado junto al río Magdalena y él, inocente sin proponérselo, dijo con ese acento entre labios de los barranquilleros -este es Monómeros, ahora solo venezolano, porque antes era Colombo-venezolano pero lo vendieron-. La puerta del lugar no tenía el punto verde que tenían todos los lápices, cuadernos y borradores que teníamos en casa, ni las vallas que mi papa mandaba a poner en las carreteras de Nariño. Pero ahí estaba, la "tierra" del abono con sus formulas (triple 15 de Nutrimon por ejemplo) y sus bultos.
Frente al río comimos arroz con camarón y tomamos cerveza, la brisa se llevo un poco de la nostalgia y Dalmiro, nuestro taxista, después de habernos sentado por unos minutos a ver como una “cocinera”(ave negra azulada) planeaba contra la brisa, nos llevo hacia el barrio “el Prado” donde yo quería visitar, más por morbo museológico, lo más cercano a un gabinete de curiosidades que conoceré en la vida: el Museo Romántico. En una casona de los años treinta en donde cada una de las habitaciones está repleta de objetos organizados según el orden de la cabeza de quien lo montó. Hay desde banderas, fotos himnos, uniformes, maquetas y demás que quieren hablar de las familias tradicionales de la cuidad y las reinas del carnaval. Desde la profesión, sea museóloga o restauradora, es una pesadilla, pero tiene ese encanto que suelen tener las películas B.
Pasé, como ya les dije unas horas, por la cuidad. No me quedo claro cuál era el norte o el sur ni si un sector era “peligroso” o no. Lo único que me podía imaginar era mi pa, en alguna camisa de manga corta que Lulu le había empacado dentro de una maleta rígida de color café de marca Samsomite que usaron hasta que se rompió.
Me senté por unas horas en Quilla pero mi destino final fue Cartagena, llegué, vi los amigos, rumbie, vi como la novia de Caribe contraía matrimonio y brindé, recibí una flor, comí pescado, caminé por La Heroica y sus murallas comí helado de Corozo y de albahaca, me sentí feliz y satisfecha.
Pasé por Quilla de regreso, y tome un vuelo de regreso a la vida diaria lejos del río lejos del mar, donde hay M&M en cada tienda y hasta una tienda Lego se ha instalado. Me queda la melancolía y la sonrisa. 

Volveré, como dice una canción de pornosalsa,  me hizo falta dejar un par cosas cerradas.